La nulidad de ciertas comisiones

Es cierto que una empresa se crea con un ánimo claro y legítimo de lucro, pues se requiere la unión de dos o más personas que aportan capital o bienes asumiendo ciertos riesgos durante la consecución de los negocios que realizan. Somos abogados bancarios, puedes consultarnos.


Cada empresa creada propone una serie de servicios o artículos por los que cobra una cantidad que acepta el cliente que los requiere, de forma que ambos se benefician del intercambio. En el caso de los bancos y cajas, los productos que ofrecen son financieros o similares, por los que los clientes pagan las cantidades que se estipulen o negocien dentro de ámbito del intercambio comercial normal.

Todos sabemos que el cobro por servicios prestados por las entidades es libre, aunque deben cumplir algunos requisitos:

  • Debe existir un pacto previo y expreso con el cliente respecto al concepto y el precio
  • debe responder a un servicio efectivamente prestado o gastos habidos, sin que puedan cargarse al cliente comisiones o gastos no aceptados en firme por el mismo
  • es imprescindible que las tarifas por comisiones estén recogidas en un folleto de forma clara, concreta y de compresión fácil, y que tal tarifa deberá estar registrada en el Banco de España antes de su aplicación al cliente. No podrán cargar importes superiores a los especificados en la tarifa, ni podrán aplicar condiciones más gravosas o gastos no previstos.

El problema aparece cuando el concepto “cliente” que dispone de su dinero y “compra” los productos pagando un “precio” se desnaturaliza y una de las partes (el banco) aprovecha la posición de poder para ejercer ciertos abusos sobre la otra (el sufridor). Así, nos encontramos con gran variedad de incumplimientos de los requisitos especificados en el párrafo anterior, derivando en lo que conocemos como práctica abusiva y contraria a Derecho que proporciona enormes e injustificados (ilícitos) beneficios económicos para las entidades, en perjuicio del cliente (sufridor empresa o sufridor usuario).

Comisiones bancarias

En concreto, de forma muy clara, tenemos las comisiones por devolución de efectos (talones, letras de cambio, pagarés, recibos) y las comisiones por descubierto (los números rojos):

Comisión de devolución

Se trata de una comisión que cobra el banco, normálmente un porcentaje sobre el total del importe del efecto . Las razones de la improcedencia del cobro se pueden resumir en dos:

a) Inexistencia de causa: La devolución del efecto es uno de los posibles resultados de la gestión de cobro del mismo; el resultado negativo no es algo distinto e independiente de la gestión de cobro, ni constituye servicio un servicio nuevo proporcionado por el banco. El único servicio que ofrece la entidad es la de presentar al cobro el documento, debiendo a continuación entregar el dinero o el efecto impagado a su cliente, y la comunicación de impago sólo es la cumplimentación del servicio de gestión de cobro del efecto. Al ingresar un talón, el banco cobra una comisión que ya incluye el posible impago de ese talón.

b) Inexistencia de pacto expreso: El ordenamiento jurídico español exige a las entidades establecer contractualmente, de forma concreta, explícita y clara, el concepto y la cuantía de la comisión de devolución que, en su caso, se vaya a repercutir sobre el cliente, así como su fecha de devengo y liquidación. Esta exigencia se contempla en el punto 4 del Número 7 de la Orden de 12 de diciembre de 1989 de Ministerio de Economía y Hacienda sobre los tipos de interés y comisiones, normas de actuación, información a clientes y publicidad, que establece la necesidad de que en el documento contractual que se suscriba se recoja de forma explícita “las comisiones y gastos repercutibles que sean de aplicación, con indicación concreta de su concepto, cuantía, fechas de devengo y liquidación, así como, en general, cualquier otro dato necesario para el cálculo del importe absoluto de tales conceptos“. En el mismo sentido se lee en la Circular 8/1990 de 7 de septiembre del Banco de España relativa a la transparencia de las operaciones y la protección de la clientela de las entidades de crédito, todo ello en cumplimiento de lo que en su momento preveía el art. 48.2 de la Ley de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito.

Comisión de descubierto

Los argumentos en los que se fundamenta la ilegalidad de tal comisión son similares a los anteriores. El mero hecho de mantener abierta una cuenta en una entidad ya devenga ciertas comisiones por su mantenimiento y administración del contrato de cuenta corriente y, además, en el momento de tener nuestra cuenta en números rojos, generamos los intereses de descubierto que ya se pagan -normalmente al 29%-.

Existen varias sentencias judiciales en diferentes que confirman estos aspectos:

Audiencias Provinciales de Cádiz, Córdoba, Málaga, Murcia, Jaén, Barcelona, Madrid, Alicante, Salamanca y Huesca, además de las de primera instancia a lo largo de todo el territorio nacional.