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Comentario obligaciones Sabadell

Comentario obligaciones Sabadell

 

He querido hacer una aproximación a las OBLIGACIONES SABADELL, un producto financiero que en su día fue ampliamente comercializado por el BANCO SABADELL, todo ello a raíz de diferentes consultas y demandas iniciadas en nombre de clientes del despacho.

En cuanto a su colocación sigue la línea “maestra” de la época, es decir usar la amplia red de oficinas y sobre todo la cercanía de los empleados de la entidad con clientes de toda la vida y con perfil de inversos conservador, el nombre del producto era OBLIGACIONES NECESARIAMENTE CONVERTIBLES (semejantes a los BONOS “CONVERTIBLES DEL POPULAR” o los “VALORES DEL SANTANDER”), y comenzaron con la emisión I/2009, y tras varias vicisitudes han sido convertidas en acciones del Sabadell en julio de 2.015.

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ANTECEDENTES

Las obligaciones subordinadas necesariamente y contingentemente convertibles en acciones del Banco de Sabadell, conocidas como CoCos, han sido canjeadas con una pérdida muy considerable para los inversores.

Ésta se ha producido puesto que la conversión en acciones debía haberse hecho conforme a una valoración de las acciones que obligaba a que la cotización subiese respecto a la que había en el momento de la emisión, y como la cotización no subió, sino que bajo con fuerza, se produce el siniestro.

Lo cierto es que la pérdida era totalmente previsible cuando se efectuó la emisión inicial porque la crisis financiera y económica ya había empezado.

Concretamente, la emisión se realizó porque la entidad necesitaba incrementar sus recursos propios de primera categoría, pero no tenía acceso a los mercados de capitales mayoristas, esto es, los inversores institucionales. La emisión, que ahora ha vencido, en realidad tiene su antecedente en otra anterior del año 2009, que venció en julio de 2013.

En este caso, como las pérdidas eran muy importantes se ofrecieron a los bonistas canjear los bonos originales por otros de una nueva emisión, que es la que ahora acaba de vencer. Caso exacto a los CoCos del Banco de Popular que vencieron en noviembre 2015

¿QUE SON?

Las obligaciones subordinadas necesariamente convertibles son activos de inversión que se convierten en acciones automáticamente en una fecha determinada, en el caso que nos ocupa, EMISIÓN i/2009 la fecha inicial de conversión era 21 de julio de 2.013 y, por tanto, el poseedor de estas obligaciones no tiene la opción, sino la seguridad, de que recibirá acciones en la fecha de intercambio.

A su vencimiento, el inversor recibe un número prefijado de acciones, a un precio determinado, por lo que no tiene la protección contra bajadas del precio de la acción que ofrecen los convertibles tradicionales.

Los bonos necesariamente convertibles ofrecen al inversor sólo una parte de la futura subida potencial de la acción a cambio de un cupón prefijado, y exponen al inversor a parte o a toda la bajada de la acción. Por ello, estos instrumentos están más cercanos al capital que a la deuda del emisor; y suelen tener, carácter subordinado.

¿COMO FUNCIONAN?

Las obligaciones necesariamente convertibles en acciones son un producto financiero mediante el cual y, a través de distintas etapas, hasta llegar a la conversión en acciones ordinarias de esa misma entidad, el banco se recapitaliza, siendo su principal característica que al inicio otorgan un interés fijo, mientras dura el bono.

Después, cuando el inversor se convierte en accionista del banco, la aportación adquiere las características de una inversión de renta variable, con el consiguiente riesgo de pérdida del capital invertido; es claro que se trata de un producto no solo complejo, sino también arriesgado.

Lo que obliga a la entidad financiera que los comercializa a suministrar al inversor minorista una información especialmente cuidadosa, de manera que le quede claro que, a pesar de que en un primer momento su aportación de dinero tiene similitud con un depósito remunerado a tipo fijo, a la postre implica la adquisición obligatoria del capital del banco y, por tanto, puede suponer la pérdida de la inversión.

¿COMO SE CLASIFICAN?

Según la clasificación de los productos financieros realizada por el art. 79 bis 8 a) LMV (actual art. 217 del Texto refundido de la Ley del Mercado de Valores aprobado por el Real Decreto Legislativo 4/2015, de 23 de octubre), son productos no complejos, los que cumplan todas y cada una de las siguientes cuatro características:
A) que sean reembolsables en cualquier momento a precios conocidos por el público
B) que el inversor no pueda perder un importe superior a su coste de adquisición, es decir, a lo que invirtió inicialmente
C) que exista información pública, completa y comprensible para el inversor minorista, sobre las características del producto
D) que no sean productos derivados. A sensu contrario, son productos o instrumentos financieros complejos los que no cumplen con todas o alguna de las características anteriores.

 
Los productos complejos pueden suponer mayor riesgo para el inversor, suelen tener menor liquidez (en ocasiones no es posible conocer su valor en un momento determinado) y, en definitiva, es más difícil entender tanto sus características como el riesgo que llevan asociado.

El propio art. 79 bis 8 a) LMV parte de dicha diferenciación y considera las obligaciones necesariamente convertibles en acciones como productos complejos, por no estar incluidos en las excepciones previstas en el mismo precepto (así lo estima también la CNMV en la Guía sobre catalogación de los instrumentos financieros como complejos o no complejos).

¿CONSECUENCIAS FINALES?

Las obligaciones necesariamente convertibles no son productos de renta fija, son productos híbridos muy complejos que conllevan un riesgo elevado de pérdida del capital invertido, no son productos seguros y carentes de riesgo.

No se pueden considerar instrumentos semejantes a las acciones en ningún caso, puesto que las acciones son productos no complejos conforme a la normativa Muflid, mientras que estos bonos son productos de máxima complejidad. Además, la CNMV, siguiendo el criterio de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés,), considera que estos productos deben ser clasificados como no adecuados para los clientes minoristas.

La Autoridad Bancaria Británica ha prohibido su comercialización entre particulares, ya la CMNV tenía catalogadas las obligaciones y bonos convertibles como producto COMPLEJO, y así se lo transmitió al sector bancario, sin embargo, el sector bancario dirigió estas emisiones al cliente minorista y con menos conocimientos de inversión, el resultado es una pérdida media del 40% de las sumas invertidas y una sensación de engaño permanente, el pequeño inversor ve como nuevamente y a su costa, la Banca enjuaga sus pérdidas.

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